Villas Miseria: Los Sueños De Cartón


La Integración del Arte en las Villas: El Primer Escalón a una Vida Mejor
mayo 1, 2010, 6:56 PM
Filed under: Las Artes, Los Ensayos para 108

Cómo brilla a lo lejos la ciudad,/ más aquí, en la periferia,/ todo es sólo un montón de suciedad. /Vagabundos, animales y miseria.[1] Este poema, escrito por Tomasa Espínola, capta el sentimiento de muchos en las villas miseria. Se expresa el deseo de trascender la pobreza y la triste realidad que los consume. Se anhela la igualdad y la promesa de la hermosa ciudad que se encuentra tan cerca de su hogar deshecho.  Los niños que crecen en la pobreza son como las flores plantadas en un cubo de basura. ¿Cómo se puede madurar y desarrollarse de una manera positiva cuando uno está rodeado de inmundicia? Escribo con la esperanza de que usted, el lector, se conmoverá por la solidaridad, para tener un interés en poner fin al sufrimiento a mundos de distancia pero cerca del corazón, en las villas miseria en Buenos Aires, y para darse cuenta que el arte puede transformar una vida joven.

Según María Cristina Ortega, Asistente Social y Psicóloga del Hospital Ameghino, las villas miseria originalmente eran lugares de transición y esperanza, “para el migrante era el primer escalón a una vida mejor. Cierta movilidad social les permitía esos sueños. . .  [Sin embargo] Hoy existe una cronificación, tanto los hijos de los que no pudieron salir, como los nuevos intuyen que este es un lugar definitivo.”[2] Con el poder del arte y la cultura, esto no tiene por qué ser el destino final.
Ante todo, es evidente que el arte y la expresión artística en las vidas de los niños son las partes integrales de la formación humana.[3] Los niños de las villas miseria necesitan un medio para que puedan expresar sus problemas, temores, esperanzas y sueños.  Sus almas inquietas sufren de apatía, amargura y violencia.  Hay una forma de arte que refleja las necesidades de los niños para liberarse.  Los murales dan a la comunidad una identidad cultural y un conjunto de pensamientos, deseos, y creencias.  Es el arte público en el mejor sentido, un proyecto para crear juntamente y un regalo para deleitar la vista. Los murales pueden embellecer y transformar las vidas de las personas que los pintan y los vecindarios en donde se encuentran.

De esta manera, el Grupo Cruz del Sur es una de las organizaciones más prominentes que están utilizando el arte y la cultura como moderadores de la violencia y las adicciones de los jóvenes de las villas miseria de Buenos Aires. A través de la modalidad de talleres, El Grupo ha facilitado la pintura del 90% de los más de 100 murales en las villas. Hace un tiempo, el Grupo Cruz del Sur y los chicos de la villa pintaron una imagen de la Virgen de Caacupé.  Damián Cápola, uno de los fundadores dice “en ese pasillo dejaron de tirotearse”, con la espontaneidad de quien cree en los milagros.[4]

En comparación, he visto programas similares al Grupo del Cruz Sur cambian a las vidas de los jóvenes.  El Centro de la Juventud Latinoamericano (Latin American Youth Center/LAYC) en nuestra comunidad de Washington, DC es la aplicación de los mismos conceptos para mejorar la calidad de la vida de los hijos de los inmigrantes latinoamericanos.  Nuestras situaciones no puede ser igual, pero nuestras necesidades lo son.

Una válvula de escape simple para afinar la creatividad puede ser la clave para un futuro mejor. Esta idea no es necesariamente nueva, pero es una idea de creciente importancia. A menos que tengamos fe en nuestros niños para cambiar el mundo, no podemos esperar el cambio. Las vidas de los villeros van a florecer, con tal de que estas organizaciones artísticas reciban el apoyo de los voluntarios, la comunidad, el gobierno, y el mundo.  Usted puede mostrar su apoyo.  Escriba a la Secretaría de Cultura para la financiación de manera sostenida de programas como El Grupo Cruz del Sur o más simplemente siga http://www.grupocultural-cruzdelsur.blogspot.com/.

Esta propuesta no resolverá los problemas estructurales de las villas miseria. No obstante, aunque no se va a construir más opciones de vivienda asequible, se fomentará la esperanza que ayudará a detener el ciclo de violencia y abuso de sustancias. Se asegurará de que las villas no se sienten como la única opción o el destino final. Los niños estará imbuidos de pasión y nuevas habilidades.  En última instancia, los niños van a ver las villas sólo como un paso hacia un futuro más brillante otra vez.


[1] Palomar

[2] Isla

[3] Casas Interculturales

[4] Reinoso

Citas

Casas Interculturales. “Los Principios que nos impulsan.” Online posting. 15 diciembre 2008. El Arte y la Cultura a favor de la Vida. 25 abril 2010. <http://casasinterculturales.blogspot.com/&gt;.

Isla, Elpidio. “Los chicos de la calle y el desamparo total.” 24CON 1 mayo 2009. Sociedad. 25 abril 2010 <http://www.24con.com/conurbano/nota/19713-Los-chicos-de-la-calle-y-el-desamparo-total/&gt;.

Palomar, Jorge. “Poesía de la pobreza.” LA NACION 28 enero 2004. Opinión. 25 abril 2010   <http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=567895&gt;.

Reinoso, Susana. “Las paredes de Buenos Aires se cubren de murales.” LA NACION 25 marzo 2010. Cultura. 25 abril 2010 <http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1246966&gt;.

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La Deuda Interna
marzo 10, 2010, 6:42 AM
Filed under: Artículos, Las Artes

Cuatro de cada diez argentinos viven en casas precarias. En Buenos Aires y el conurbano hay 819 villas miseria con, por lo menos, 1.200.000 habitantes. Crónicas de adultos, chicos y mayores al borde del abismo, marcados por la injusticia social y el estigma

Por un mañana mejor. Romualdo Armúa y Martina Solís, vecinos del asentamiento Barrio 17 de Noviembre, junto a su precaria casa. Ella espera un hijo.

La familia Rojas Barrientos, que también se han ubicado en el mismo barrio, dentro del partido de Lomas de Zamora.

Julio Choque, de 55 años, es viudo y encontró un lugar donde vivir en el mismo asentamiento, a un costado del Camino Negro.


Después de camino negro. Mónica Vélez, de 36 años, separada y con tres hijos, vive en el asentamiento Barrio 17 de Noviembre.


Manuel Videla, vecino de Ciudad Oculta.


Gente de pie. Tina Espínola vive en la Villa Santos Vega, de La Matanza.

Un hombre de trabajo. ‘Siempre me gané la vida honestamente. Yo no pedí vivir en una villa’, dice Roque Morteira (58), del barrio Carlos Gardel.


Los sacerdotes Adolfo Benassi y Gustavo Carrera, en la Villa 1-11-14, que pidieron salir fotografiados junto a la estatuilla de la Vírgen.

Vecinos de La Cava. Fernanda, con sus hijas Sol y Florencia. ‘No nos alcanza para irnos del barrio, pero tenemos la casita lo mejor posible’, explica ella



Poesía de la Pobreza
marzo 8, 2010, 1:57 AM
Filed under: Las Artes

Cómo brilla a lo lejos la ciudad,/ más aquí, en la periferia,/ todo es sólo un montón de suciedad. /Vagabundos, animales y miseria. (Periferia)

Poesía de la pobreza



Villa Miseria por La Fuga
marzo 7, 2010, 8:25 PM
Filed under: Las Artes

Villa Miseria - Bajoautopista 03 (Alfonso De Castro)

La Fuga – Villa Miseria

Villa Miseria, donde nadie mira,
niños que juegan entre basura.
Los sueños de cartón, la realidad es pesadillas.

Villa Miseria, llevas aqui toda la vida,
los que gobiernan te olvidan deprisa.
¿Dónde se esconde Dios,
de vacaciones o en la Luna,
o en la Luna?

Villa Miseria, lagrimal de periferia,
ojos cansados, gargantas secas,
puños cerrados que no creen en promesas.

Lejos del Señor Ministro,
lejos de la escuela,
tan lejos de la frontera donde juegan los ricos
a engordar en sus parcelas,
mientras tus hijos comen tierra,
mientras tus hijos comen tierra.

En tus calles tiembla el miedo,
no hay luces de neón,
hay tristeza, hay silencio
y palacios de cartón.
En tus calles llora el perro,
no hay huesos pa’ comer,
llora un niño, llora un padre,
llora la lluvia al caer.

Lejos del Señor Ministro,
lejos de la escuela,
tan lejos de la frontera donde juegan los ricos
a engordar en sus parcelas,
mientras tus hijos comen tierra,

Lejos del Señor Ministro,
lejos de la escuela,
tan lejos de la frontera donde juegan los ricos
a engordar en sus parcelas,
mientras tus hijos comen tierra,
mientras tus hijos comen tierra.

Foto por Alfonso de Castro